Ir al contenido

Más de una de cada cuatro motos de agua acaba sancionada: la nueva campaña de la DGMM no llega por casualidad

1.965 inspecciones, 692 propuestas de sanción, cuatro muertes en un verano. Por qué la campaña 'Sensatez en el Mar' apunta al sitio donde había que apuntar.
23 de junio de 2026 por
Agustín
| 1 Comentario

Más de una de cada cuatro motos de agua acaba sancionada: la nueva campaña de la DGMM no llega por casualidad

En 2025, la Guardia Civil inspeccionó 1.965 motos de agua en la costa española.

Propuso 692 sanciones.

Eso es más de una de cada tres.

No es un dato suelto ni una anécdota de verano. Es el número que mejor explica por qué este año la Dirección General de la Marina Mercante ha decidido dedicar la campaña entera de seguridad náutica a las motos de agua, y ha elegido un lema que, a primera vista, parece más una bofetada que un eslogan: En la moto náutica, sensatez.

Te dejo el vídeo central de la campaña aquí debajo. Vale la pena verlo, sobre todo si alguna vez has tenido la mala suerte de encontrarte con una de esas motos que confunde una cala con un circuito.

Los números que la DGMM no quiere maquillar

La campaña se presentó el 5 de junio en Puerto Sherry, en Cádiz, con el respaldo de Salvamento Marítimo, la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) y la Guardia Civil. La directora general, Ana Núñez, tuvo la decencia de no esconderse detrás del lenguaje institucional. Dijo lo que los datos llevan años diciendo:

  • Las emergencias relacionadas con motos de agua crecieron un 11 % en 2025.
  • Hubo cuatro muertes en aguas españolas en un solo verano.
  • El 20 % de las sanciones graves tramitadas por las capitanías marítimas en 2025 afectó a usuarios de motos náuticas. Y vienen subiendo desde 2021.
  • En Cartagena, las denuncias a motos de agua representaron el 34 % del total de expedientes de la capitanía marítima.

Una de cada tres motos inspeccionadas, una propuesta de sanción.

Repítetelo. Una de cada tres.

El elefante en el agua

Hay una conversación que se evita en los puertos por buena educación: la de que no todas las embarcaciones se portan igual en el mar. Hay usuarios de motos de agua responsables, gente que ha hecho su titulación, que respeta los canales balizados, que entra y sale despacio. Existen. Los conozco.

Pero los números cuentan una historia paralela, y la cuentan sin matices: hay una minoría ruidosa que está agotando la paciencia de todos los demás.

Bañistas que no se atreven a alejarse veinte metros de la orilla.

Buceadores cuya bandera roja con franja blanca vale exactamente lo que vale una pegatina.

Praderas de Posidonia que ya cargan con suficiente como para encima soportar el oleaje constante de motos girando en círculo sobre el mismo punto.

Y veleros, lanchas, kayaks y paddle surf que pasan la mañana entre el ruido del motor y el oleaje cruzado de una embarcación que pesa media tonelada y va a cuarenta nudos.

Ana Núñez lo dijo en la presentación con una elegancia que se agradece: "las actitudes al mando de una moto de agua, de una tabla de pádel surf o de una embarcación de recreo repercuten en el disfrute de los otros". Es una forma diplomática de decir lo que los datos llevan diciendo cinco años. El mar es un espacio compartido. Y el comportamiento de unos pocos está erosionando el de todos.

Lo que cambia a partir de ahora

La campaña no es solo cartelería. La DGMM aprovechó la presentación para adelantar que el nuevo Reglamento General de la Navegación de Recreo, que ya está en fase final, traerá dos cambios serios:

  1. Una licencia de navegación específica para motos náuticas. Hasta ahora se podían gobernar con los títulos generales. Eso se acabó.
  2. Prácticas reglamentarias obligatorias. Incluso los que ya tienen PER o patrón de yate tendrán que hacer horas reales al mando de una moto para quedar habilitados. Pasa de ser atribución básica a atribución complementaria.

En román paladino: el día que el reglamento entre en vigor, no bastará con haber aprobado el PER en una academia y haber dado dos vueltas en un Zodiac. Quien quiera moto, hará prácticas de moto.

Era hora.

La sensatez no se compra, se cultiva

Hay algo que me gusta del lema de la DGMM, y es que evita la palabra "norma" y elige otra mucho más incómoda: sensatez. Las normas se cumplen por miedo a la multa. La sensatez se ejerce sin necesidad de testigos.

En el mar, tener sensatez empieza por algo muy concreto: saber qué tienes a bordo, saber qué te exige la ley, y no descubrirlo cuando se te pone delante una inspección. Vale para una moto de agua. Vale para un velero. Vale para todo lo que flota.

Stym nació para eso. Para que el dueño de cualquier embarcación recreativa sepa exactamente en qué situación está su barco: qué se le caduca, qué le falta, qué exige el Real Decreto 339/2021 para su zona, y qué tiene que renovar antes del próximo despacho. Sin sorpresas, sin sustos, sin descubrir nada en la inspección.

Si tienes barco, da igual de qué tipo, ya sabes dónde encontrarnos.

El verano va a ser largo. Que sea sensato.

Buena proa

Etiquetas
Iniciar sesión para dejar un comentario